Tal vez llega más silencioso… más honesto.
Y eso también está bien.
Hay momentos de la vida —especialmente en la madurez femenina— en los que no necesitamos empujarnos a ser “mejores”, sino volver a escucharnos.
Bajar el volumen de lo externo.
Y permitir que la voz interna tome su lugar.
Este es uno de esos momentos.
No para definir grandes metas.
No para prometer cambios radicales.
Sino para preguntarte, con suavidad:
Desde el Divino Femenino encarnado, recordar quién eres no es un acto mental.
Es un gesto interno.
Una sensación en el cuerpo.
Una verdad que se siente más que se explica.
A veces, volver a ti es tan simple como darte permiso de no saberlo todo todavía.
Busca un momento tranquilo.
Coloca una mano en tu pecho y otra en el vientre.
Respira lento tres veces.
Sin analizar, observa:
¿qué emoción está más presente ahora mismo?
No intentes cambiarla.
Solo nómbrala internamente.
Eso ya es presencia.
Reflexiona (o escríbelo si lo deseas):
¿Qué parte de mí está pidiendo ser escuchada con más suavidad en este momento de mi vida?
No busques la respuesta perfecta.
Busca la honesta.
Si este mensaje resuena contigo y sientes el llamado a compartir, sostenerte y caminar acompañada, el Círculo de Mujeres: Mujer DALMARA es un espacio vivo donde nos encontramos sin máscaras, con respeto y profundidad. Aquí te dejo un video para presentarte nuestra comunidad.
Y si sientes que hay un movimiento más profundo queriendo ordenarse en tu historia, las Constelaciones Fluviales nos permiten mirar con amor lo que necesita ser visto, sin forzar procesos.
Aquí estoy.
Sin prisa.
Con presencia.
Con amor,
Glendy ·
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