Los círculos de mujeres existen desde antes de que tuviéramos nombre para ellos.
Aparecen una y otra vez en distintas culturas porque responden a una necesidad profunda: no sanar solas.
En El Millonésimo Círculo, Jean Shinoda Bolen explica que los grandes cambios no nacen de la confrontación, sino de la suma de pequeños círculos conscientes.
Diez mujeres.
Presentes.
Escuchándose.
Ocupando su lugar.
Eso basta para iniciar un movimiento real.
Pero no todo círculo es sanador por sí mismo.
Desde la mirada de las Constelaciones Familiares, aprendemos con Bert Hellinger que el amor necesita orden para fluir.
Y lo mismo ocurre en los círculos.
Un círculo sano no es aquel donde todas aconsejan, cargan o se salvan entre sí.
Es aquel donde cada mujer:
Cuando estos principios se respetan, el círculo se convi...
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