Los círculos de mujeres nacieron como espacios de sostén mutuo.
No de sacrificio.
No de agotamiento.
No de dar hasta desaparecer.
Sin embargo, muchas mujeres llegan a estos espacios repitiendo un patrón aprendido:
dar sin medida y recibir con culpa.
Desde la mirada de las Constelaciones Familiares, Bert Hellinger nos dejó una enseñanza muy clara a través del tercer orden de la ayuda:
la ayuda solo es sana cuando existe equilibrio entre dar y recibir.
Cuando una mujer da más de lo que puede sostener, se vacía.
Cuando recibe sin reconocer, se genera deuda.
Y cuando no se permite recibir, se coloca por encima o se desconecta del vínculo.
En los círculos de mujeres, este orden es fundamental.
Un círculo sano no es aquel donde todas dan todo el tiempo,
sino aquel donde cada una puede:
ofrecer desde su verdad,
recibir sin culpa,
retirarse cuando lo necesita,
y volver cuando su energía está disponible.
Cui...
50% Complete
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua.